12.02.2008

Crisis en la Fundación Virtus, o la transparencia “en su justa medida”

La Fundación Virtus ha ingerido un pajarraco que amenaza con gripar la buena marcha de esta organización, una avutarda a la que sólo se le puede poner un nombre: confusión.

La Fundación puertollanera, encargada de gestionar la red de Centros de Excelencia de la localidad (incluido el Centro de Formación Aeronáutica estrechamente ligado al Aeropuerto de Ciudad Real), está pasando por los peores momentos de sus siete años de historia tras el cese, en oscuras circunstancias, de su gerente, Miriam Vieco.

El presidente del Patronato de Virtus, que no es otro que el alcalde de Puertollano, Joaquín Hermoso Murillo, comunicó hace unas semanas a los patronos, durante una reunión a puerta cerrada, el cese voluntario de la ex gerente tras hacer referencia, vagamente, a unas actuaciones contrarias a la normativa interna del organismo que obligarán a la contratación de una auditoría externa para aclarar lo sucedido.

Posteriormente, y tras la filtración a la prensa de parte del contenido de esa reunión, la propia afectada desmintió en un comunicado que su marcha fuera voluntaria, negando, además, todas las irregularidades de gestión de las que ha sido acusada por Izquierda Unida en diversos medios informativos.


Sólo los tribunales podrán pronunciarse sobre la labor de Vieco al frente de la Fundación, pero la brisa que percibe la ciudadanía es la del desconcierto, la marea de la contradicción, la falta de transparencia informativa que degenera en dudas sobre el control de este organismo.

El asunto es grave porque no sólo perjudica a la imagen pública, la dignidad y el honor de la ex gerente, sino que denota un turbidez informativa que no se merecen los puertollaneros, pagadores indirectos de una parte de los 1.812.000 euros de presupuesto destinados a Virtus en 2008.

Que el Ayuntamiento de Puertollano desestime la propuesta de Izquierda Unida de crear una comisión especial para investigar lo ocurrido no es buen síntoma. No, cuando de lo que estamos hablando es de un organismo de interés general financiado desde las arcas públicas. La auditoría externa realizada por una empresa privada arrojará, sin duda, alguna luz sobre el asunto, pero su realización, además de cara, no garantiza su posterior difusión ni la transparencia informativa que sería deseable.

Por mucho que se quiera hacer hincapié en lo contrario, esta Fundación es una entidad virtualmente pública y municipal. Fue impulsada, de facto, por el Ayuntamiento de Puertollano; las medallas de sus éxitos penden de las chaquetas del Consistorio; y sus patronos pertenecen, en su gran mayoría, a administraciones y entidades públicas locales y regionales, con el alcalde de la ciudad minera como presidente y una concejala delegada al frente.


Aun así, los responsables municipales siguen insistiendo en que Virtus no es ningún departamento del Ayuntamiento, sino un “ente autónomo (...) cuyo órgano de gestión y decisión es la Gerencia del mismo, que actúa con total autonomía en la toma de decisiones y en la ejecución de éstas, sin verse sometida en su actuación, en ningún caso, a control por parte de ningún patrono individualmente, y por supuesto, tampoco, ni del Ayuntamiento ni de ninguna Concejalía del mismo” . ¿Qué lectura hay que hacer, entonces, de los estatutos de Virtus, cuyo artículo 8 establece que el órgano superior de gobierno y representación es el Patronato?

Cabe preguntarse, pues, por qué se constituyó el Patronato con su actual composición, cuáles son realmente las funciones de los representantes municipales, cuáles las del resto de las instituciones (Junta de Comunidades, Universidad, CCM, Caja Rural, Fundación Empresarial y Aeropuerto de Ciudad Real), o qué tipo de control público se ha realizado en la Fundación desde su creación… Aunque otras preguntas se agolpan apresuradamente: ¿se ha llegado a la actual situación tras algún aviso de la Intervención General de la Junta de Comunidades (encargada de supervisar las subvenciones públicas)? ¿O también ha fallado ésta en su tarea de vigilancia?


Los responsables municipales niegan cualquier tipo de declaraciones hasta que no se haya realizado la auditoría, y han reprochado a la oposición el que haya aireado el caso ante la opinión pública con fines partidistas, defendiendo que el foro donde debatir e investigar lo ocurrido es el Patronato de Virtus: o, lo que es lo mismo, una habitación a puerta cerrada.

El alcalde declaró en un reciente Pleno Municipal que habrá transparencia y publicidad “en su justa medida”. La justa medida… ¿para quién? El Ayuntamiento de Puertollano debe reaccionar ante la confusión inicial, y poner luz y taquígrafos sobre el caso. Para que la “medida” no se quede demasiado “justa”. Y para que el traje no acabe apretando demasiado.

2 comentarios:

Isabel Romana dijo...

La falta de trasparencia en la gestión pública es, desafortunadamente, la tónica en la comunidad valenciana. Y cuando alguien pregunta o se inquiere sobre algún asunto que no gusta a los mandamases, enseguida se le tacha de rencoroso, envidioso, catalanista o ignorante. Pese a ello, los ciudadanos debemos mantenernos firmes y exigir claridad y responsabilidades. Besotes.

Corto Maltes dijo...

Lamento informarles que "La falta de transparencia en la gestion publica" no es un problema solo de Valencia, ni de España, ni siquiera de Europa en general. Es un problema a nivel mundial y mientras esxista el ser humano al frente de los entes siempre habra "falta de trasparencia" o peor.
Pero joder ¿donde me habran dejado el sobre...?