5.22.2009

Bioshock y la perversión de los ideales

Extremada y turbadoramente violento, pero a mí que me registren: Bioshock (Take Two Interactive, 2006) no deja de ser uno de los ejemplos más lúcidos de cómo el entretenimiento digital puede alumbrar una obra de arte. Y no ya por cuestiones de diseño, que también, sino porque el delirante guión de este videojuego invita a reflexionar sobre la naturaleza de nuestra condición mientras recorremos el descomunal acuario de frustaciones de la ciudad sumergida de Rapture. ¿Sacrificaríamos nuestra humanidad por un ideal? ¿Somos nosotros los que hacemos las elecciones, o son éstas las que nos hacen a nosotros?



Rapture, Atlántida contemporánea, es el Edén primigenio ideado por Andrew Ryan, un inquietante capitán Nemo de la Guerra Fría que sucumbe a la perversión de sus propias ilusiones. Rapture es, también, una maqueta de la corrupción del poder, el lecho fangoso en el que mueren las revoluciones. Los ambientes art decó, herederos del cine noir, y las atormentadas relaciones de sus habitantes convierten a Rapture en una Casablanca de pesadilla donde sólo queda nostalgia de sol; donde se ahogan desgastadas canciones de primaveras marchitas.



Proyectada a mayor gloria del progreso y la felicidad, esta fantástica ciudad, de skyline incorpóreo y distorsiones licuadas, acaba convirtiéndose en una mostruosa pecera de locura, en un grotesco tártaro de agua y fuego donde los gritos se elevan en burbujas silenciosas. Entre sus mamparos transparentes no sólo se arrastran individuos sin esperanza. También lo hacen nuestros sueños libertarios, amenazados por millones de toneladas de presión, en el borde de la noche perpetura de los abismos. Protegidos por frágiles paredes de cristal a punto de resquebrajarse.

4 comentarios:

Ángel dijo...

Tiene una pinta acojonante. Por el momento yo sigo esperando a que llegue el verano y tenga tiempo suficiente para perderlo en el Monkey Island. Por cierto, a llegado a mis manos una Nintendo DS. ¿Se puede jugar a algo con esa máquina?

Corto Maltes dijo...

Huyyy, otro de esos juegos que pintan de las maravillas. EL tiempo es escaso para estas cosas. A lo unico que le doy algo de tiempo, muy de vez en cuando, es a mi viejo X-wing alliance.

Pequeño perdedor dijo...

Lo más trágico de todo es ir descubriendo, a través de los archivos sonoros que dejaron los habitantes por toda la ciudad,cómo el sueño fue resquebrajándose por las flaquezas humanas de los propios soñadores.. y cómo su creador, atrapado entre la espada de un competidor oportunista y la pared de sus propias reglas éticas, acabó traicionando sus ideales y sellando el destino de Rapture. menos mal que el juego da la opción de acabar la tragedia con una nota de esperanza, y corregir uno de los más horrendos errores de los que forjaron la utopía (sí, me refiero a las Little Sisters).

Santos G. Monroy dijo...

Ángel, no tengo la DS, pero de vez en cuando me he echado algún pique a los jueguecitos esos de agilidad mental. ¡Son un vicio!

Corto: el X-wing!!! Quizá el mejor simulador de batallas espaciales creado bajo franquicia Stars Wars.

Pequeño: las Little Sisters están entre los personajes más inquietantes creados por la industria videojueguil. Veremos qué papel desempeñan en la segunda parte del juego...

¡Saludos a tos!