10.29.2009

Aeropuerto de Ciudad Real, una novia cadáver


El Aeropuerto Central de Ciudad Real es una novia cadáver rodeada de fantasmones pretendientes. Tiene nuestro Aeropuerto más parejas que la Obregón, a la que tampoco le va a la zaga en operaciones de estética: todo emperejilado y con más afeites que las meretrices de Damasco.

Aunque muchos se preguntan que a ver de dónde saca, pa tanto como destaca, lo que está claro es que la infraestructura quiere matrimonio, aunque sea en artículo mortis. Y a fe que no le faltan varones que con ella pelen la pava, a tenor de los numerosos compradores que, según fuentes oscuras, muestran continuado interés por meterse en la cama del ruinoso proyecto.

Chula, chula, chula, le dicen todos al verla pasar. ¿Qué tendrá el Central, caballeretes, qué se mete la mozuela, para poner a los amantes en tanto brete? Por ella beben los vientos los encorbatados de AENA, los pistoleros de Carolina del Norte, los camelleros de Abu Dhabi… y hasta el Ministerio de Defensa, que ahora entra en escena como un marcial galán de medallas repulidas.

Más parece esto comedia de figurón que calamidad de gestión. Más parece farándula, o mojiganga, o sainete de camarín protagonizado por una grotesca corte de los milagros. El Aeropuerto se ha convertido en el centro de un carrusel de noticias locas, en el vórtice de un tornado de despropósitos informativos alimentados por la opacidad de una empresa que, paradójicamente, ha sido declarada de Especial Interés por el Gobierno regional... Y que está financiada en gran medida por el dinero de los castellano-manchegos en virtud de la considerable participación accionarial que en ella posee CCM. Ah, Caja Castilla La Mancha, en qué angosturas te ves, y cuán pejiguero es este negocio de mala digestión al que te han condenado.

A todos, a los inversores, al Gobierno, y a la propia banca regional el aeropuerto les quema los dedos. El extravagante desfile de consortes bien pudiera responder a una estrategia de promoción empresarial destinada a añadir un valor añadido a la ansiada puja. Pero, aunque no fuera así, los continuos rumores de venta evidencian el calamitoso fiasco de una infraestructura que, abanderada por los políticos de uno y otro signo, hace sólo unos meses estaba destinada a convertirse en uno de los centros aeroportuarios de referencia del sur de Europa.

Sea como sea, con la (improbable) venta, las alharacas de antaño podrían convertirse en los duelos de hogaño. En ese caso, todos llorarán la pérdida excepto, tal vez, los inversores que pusieron en jaque a la banca regional, y los responsables gubernamentales que hicieron posible la arriesgada operación crediticia. Para ellos, seguramente, sería un alivio... Y un éxito de gestión que la niña encuentre, albricias, varón.

2 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Pues sí, está por ver si finalmente pueden vender y resarcirse de tanto desastre. Pero ¿Y los ciudadanos? ¿Se resarcirán ellos? Besos.

Angel dijo...

Por las fechas en las que estamos, también le habría venido bien otra película salida de la imaginación de Tim Burton: "Pesadilla antes de Navidad".