11.13.2008

Nine Inch Nails y The Fragile: una pesadilla robótica

Bienaventurados aquellos que no hayan escuchado jamás a Nine Inch Nails, ni tengan ganas de hacerlo por fobias a los soniquetes electrónicos o al metal... Enhorabuena a todos ellos, pero hasta aquí podrán leer sin caer en brazos de Morfeo.
El resto, sigan, sigan adelante y condénense a un sabrosón infierno: el de la producción brutal, el de los sonidos deletéreos, el de la banda sonora de una hecatombe nuclear.
El líder de Nine Inch Nails (NIN para los coleguillas), Trent Reznor, es el ingeniero de los sonidos mefistofélicos, el Señor de las Máquinas, el Espíritu Maligno de la era digital. Muchos aún se preguntan cómo lo consigue, cómo puede firmar estos cuadros electrónicos, cómo convierte a la música en fractales helados que parece que se pudieran tocar con los dedos.
La de Reznor es un aria de drama cyberpunk, la marcha de una revuelta de gladiadores que amenazan con bañar de sangre las calles de Roma, una nana de androides, o la furia de un polvo salvaje, como ocurre con el tema Closer, del magnífico Downward Spiral):



Tendrán que pasar aún años hasta que se valore en su justa medida el giro copernicano que este pollo, verdadero impulsor del rock industrial, ha dado al mundo de la producción de sonido. Su discofrafía, asombrosa, tuvo quizá su culmen en uno de los discos más fascinantes que conozco, "The Fragile" (1999), un doble cd que parece compuesto por una mente demencialmente robótica, pero que consigue plasmar páramos sonoros de una inquietante hermosura.
Estas cascadas de electrones nos disparan directamente dentro de un mundo paralelo donde reinan las máquinas, saturado por una orgía de pistones y compresores. La voz algodonosa se transforma en grito desgarrado, las guitarras adquieren amenazaradoras texturas metálicas, mientras nos llegan a la mente imágenes de replicantes coléricos ahogándose en mares fluorescentes.



Incomprendido por muchos, el quid de este disco es su prometedora complejidad. Si el primer cd, "Left", nos acerca a los NIN más metaleros y directos, a esos compañeros de epopeyas galácticas, paseos espaciales y malévolos autómatas; "Right", por su parte, nos sume en las fosas astrales gracias a una valentía experimental que no para mientes en la cara de palo que puedan poner los más despistados.
A quien esté realmente interesado en vivir algo nuevo, las tres primeras escuchas desconcertarán agradablemente. Entre la cuarta y la décima se entra en el punto de no retorno. A partir de ahí, "The Fragile" se convertirá, a buen seguro, en una dulce condena... De por vida.

2 comentarios:

Isabel Romana dijo...

No lo conocía, pero vaya si me ha gustado... Besitos.

Corto Maltes dijo...

Otro certero comentario sobre una gran banda de esas siempre en el fondo del cajón y que difícilmente escuches en la radio. Pensaba escribir algo sobre este disco pero después de leer tu nota me alegro de no haberlo hecho. Utilizaste las palabras exactas. Felicitaciones.