12.29.2008

Terry Pratchett: Ritos Iguales y el verdadero poder de la magia

Ritos Iguales (Terry Pratchett, 1987) es una fábula que engancha al lector con candorosa sencillez. La pequeña epopeya de la aprendiz de "maga" Esk y de su entrañable comadrona, Yaya Ceravieja, es alegoría del eterno problema de la igualdad de sexos (el título original en inglés, Equal Rites, posee una fonética similiar a Equal Rights, o "igualdad de derechos"), y metáfora de la fragilidad y resolución femeninas frente a las amenazas y terrores del universo masculino.

Pero también nos plantea otro de los grandes temas de la formidable saga del Mundodisco: el enfrentamiento entre la Ciencia y la Tecnología (encarnada por esos magos ahítos de palabras, ensimismados en los diagramas de sus grimorios mágicos, atrapados en la sombrías aulas de la Universidad Invisible) y la sabiduría popular encarnada en las brujas pegadas a la tierra y cuyo verdadero poder reside en su conocimiento de los recovecos de nuestras mentes, de nuestros deseos, carencias e inquietudes.

Yaya Ceravieja, uno de los muchos personajes pratchianos que subyugan por su compleja y ambigua dulzura, es la abuela que muchos hubiéramos deseado tener: vieja bruja de buen ver que envidia las verrugas de sus competidoras, es la maestra de las hierbas, la amiga de la naturaleza, una sabia cirujana de los anhelos humanos.

Ella es la verdadera protagonista de este cuento encantador bajo el que subyacen preguntas no tan inocentes como pudiera parecer en una lectura descuidada: ¿por qué las hechiceras no pueden ser "magas"? ¿Existen las cosas porque creemos en ellas, o creemos en ellas porque existen? ¿Cuál es el verdadero poder de la mente humana? ¿Puede la realidad ser comprimida en las pildoritas de tinta y aire que son las palabras?

Dejamos la lectura de Ritos Iguales con la sensación de haber asistido a una agridulce crónica de choques generacionales, añoranzas de tiempos mejores, malentendidos e incomunicación... Pero con una lección muy bien aprendida: al fin y al cabo, la verdadera fuerza de la magia está en aprovechar la opción de no usarla, de abandonarnos a los arcanos consejos de la Naturaleza, de respetar nuestra propia y ancestral substancia.

4 comentarios:

PePe dijo...

Y la cabezología. No hay que olvidar nunca la cabezología.

Corto Maltes dijo...

Puesto así, tu comentario sobre este cuento, me recuerda un poco a las historias de Ursula K. Leguin. Muy interesante. Me pondré en campaña de leer esto. Siempre tus análisis son material nuevo y bueno para mí. Una pagina referente si uno quiere conocer literatura o música de calidad.

Santos G. Monroy dijo...

jajja, en efecto, Pequeño perdedor: no olvidemos la cabezología, la psicología pre-freudiana que pone de manifiesto cómo el hombre depende de las apariencias...
¡Gracias Corto!
Un saludo!

Corto Maltes dijo...

Te deseo lo mejor para el año que esta por venir de todo corazón.
Felicidades!!!!