3.29.2010

El premio del periodista

El periodista no debiera conocer de medallas ni recompensas oficiales. Su verdadera corona es la mirada de agradecimiento del humilde que es escuchado; y su laurel, el recelo del poderoso que tiene algo que ocultar. El auténtico galardón del periodista es tener la suerte de que le dejen trabajar honestamente, y de encontrar la satisfacción en el más modesto y a la vez el más sublime de sus cometidos, que no es otro que entretener al público, sin pliegues ni afectaciones.

Desgraciadamente, los periodistas que desarrollan su labor en esta provincia ostentan el premio cotidiano a su sacrificio contrarreloj, a su nómina injusta, a su desolada paciencia durante el cierre de un fin de semana. Premiada de continuo debería ser la amargura frente a las presiones de los potentados, la tensa espera detrás de una cámara, la ilusión locutada desde unas condiciones de extrema crudeza. De este modo, cualquier premio otorgado a un informador reconoce implícitamente el esfuerzo colectivo en un entorno tan hostil, y el único beneficio personal para quien lo recibe es que las felicitaciones ajenas camuflen momentáneamente las carencias propias.

El accésit otorgado a quien esto escribe, y por extensión a miciudadreal.es, por la Asociación de Periodistas de Ciudad Real (APCR) maquilla las limitaciones del galardonado, que se evidencian ante la soledad del teclado una vez desvanecidos los parabienes. Queda el poso, no obstante, del cariño demostrado por los compañeros que conmigo comparten el sueño apasionante de construir un digital verdaderamente ciudadano; así como el de los colegas de profesión representados en la APCR.

Éstos últimos han hecho gala de una generosa y elegante actitud, la de quienes siguen regalando su afecto pese a las críticas. Y ése es sin duda el más bello de los estímulos: saber que ahí fuera hay amigos y colegas con la profesionalidad, el juego limpio y la santa pachorra de aguantar al menda... sin mandarle, irremisiblemente, a hacer gárgaras. A todos, gracias por todo.

2 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Enhorabuena por esa distinción, querido amigo, más valiosa todavía por el hecho de haber sido concedida por colegas, por personas que conocen bien no sólo el oficio, sino las dificultades cotidianas con las que es preciso lidiar. Intuyo que será un estímulo imporante para tí. Un abrazo muy fuerte.

Pequeño perdedor dijo...

Fue un placer estar ahí y conocerte en persona, como es un placer ver que el trabajo bien hecho queda recompensado. Enhorabuena repetida ;)