9.02.2008

Joseph Conrad: Lord Jim

Da vértigo asomarse al abismo psicológico de esta formidable novela de Joseph Conrad. Aventura moral atrapada en lances de mar, Lord Jim asfixia al lector en una madeja de preguntas de aterradoras respuestas. El deslumbrante poniente de los mares orientales, el lóbrego verde de las selvas tropicales, los siniestros y cenagosos ríos que atraviesan tinieblas de palmerales y guano, decadentes factorías comerciales en los confines de un mundo crepuscular, o el océano esmeralda que rompe en cegadoras arenas blancas, son sólo escenarios para la titánica lucha ética, no ya sólo del protagonista de esta historia, sino de todos y cada uno de los personajes que han salido de la pluma del genial escritor polaco.
Marinos soñadores, comerciantes solitarios al borde de la locura, piratas sin escrúpulos, suicidas sin justificación, hombres de frontera, aventureros que se abrazan desesperadamente en una lucha contra los elementos son aquí también fotografiados hasta las más profundas simas de la mente. Lord Jim nos sumerge en un retorcido bosque de interrogaciones. ¿Quién es mejor que quién? ¿Eres tan bueno, tan valiente y tan justo como piensas? ¿Qué harías en situaciones límite, en esos momentos en que la catástrofe te paraliza con su veneno mortal? ¿Son menos justificables las motivaciones de los actos más crueles que las de las más extremas actitudes de sacrificio y generosidad? Nunca es tarde para volver a esta genial epopeya de corazones solitarios, para comprender que nadie está libre del miedo, que todos corremos el riesgo de morir llorando.

2 comentarios:

Evamaríasefue dijo...

Me gusta el personaje de Lord Jim, su búsqueda de una segunda oportunidad para redimirse, para dejar de odiarse. Estupenda novela,con una inolvidable galería de canallas y hombres de honor,made in England,que pululan por los puertos de Oriente,no menos interesantes que el joven Jim,si tuviese que elegir un par de novelas de Conrad me quedaría con esta y con "La linea de sombra"

Noeli dijo...

Ufff, San éste me lo prestas, pero cuando pase la crisis, que bastante tengo ya con mis propias neuras. Besos!